Así comenzó todo

Le recuerdo como si fuera aquel mismo día. Creo que era sobre la década de los setenta o antes. Me encontraba pescando en el mes de abril en el Coto de Cerezales, en la tabla que está por encima del puente, en la actualidad se encuentra bastante cambiada respecto a esos años. Era una tabla mucho más lenta, y en la orilla de la izquierda río arriba, crecían unas espadañas y junqueras de considerable tamaño.

Pescaba a ahogada, a la leonesa, con una cuerda propia de mes de abril, justamente entre esas espadañas. Sobre una eclosión de rodanis, a la que las truchas de buen tamaño nos hacían asco y se cebaban como locas. Yo lanzaba mi cuerda sobre las truchas que ávidamente se comían las rodanis sin que estas hicieran el menor caso de mis moscas. Con este panorama deje de pescar y me puse a observar como se cebaban sin parar. Recuerdo que era un clásico día del mes de abril, con algo de lluvia y bastante brumoso.

Cuando se despejo algo la bruma, vi con asombro como un ser salía de la misma. Avanzaba por el medio del cauce del río, como si fuera el rey de las aguas y no tuviera miedo a las profundidades. Pero además, algo más llamó mi atención, obligándome a no mirar mas a las truchas y sus rodanis. Como caballero de otras épocas, este ser, se ceñía un traje de goma a forma de coraza, de su lado izquierdo colgada algo redondo con red y un palo, supuse que seria la vaina de la espada que blandía en su mano derecha, muy fina y larga, ¡no había visto nada igual!

De aquella espada salía un delgado hilo, que con varios movimientos de su muñeca atacaba a las glotonas truchas. Pero no acaba ahí mi asombro, de ese fino hilo, en su final, algo colgaba. Eso era lo que lanzaba encima de las truchas, la misma mosca que estaban comiendo. ¿Increíble?

A modo de casco o yelmo portaba este ser de otro mundo pasado, unas pesadas y oscuras gafas, pensé que sería por que no vería bien.

Una tras otras las truchas de esa tabla fueron cayendo en el maleficio que colgaba de aquel fino hilo, y con un hábil movimiento de su mano izquierda la funda de su espada se convertía en una especie de cesto con el que sacaba los peces del agua. ¡Asombroso y maravilloso! Pero aún hay más. Con gran cuidado y mimo, una tras otra todas aquellas truchas pescadas con esa magia eran devueltas al agua completamente vivas.

No me pude resistir y cuando este ser emergió completamente y salió del agua a tierra firme, me acerque a el, diciéndole:

–Buenos días, que forma de pescar, me encanta tu magia.
Este me respondió en una lengua diferente a la mía:
–"Bonjeaur".

Este idioma me sonaba. Ya encima del puente de Cerezales, que aquellos años, el firme de la carretera que posaba por encima era de tierra, con la funda de su espada me escribió su nombre sobre la arena de dicho puente, diciéndome:

–"Je sui an vieux pecheur".

Después de una rato charlando, le pregunté por aquella maravilla con la que pescaba. Este, sin ningún reparo me enseño los instrumentos de realizar la magia, explicándome su funcionamiento. Vi aquella pequeña mosca y me enamore de ella y de esa forma de pescar.

Aquel viejo pescador francés, tuvo para mi una detalle que no olvidaré jamás. Se puso sus gafas, las de ver, rebuscando en su armadura sacó una caja, que era de plástico color verde, dividida en muchos compartimentos. Con unas pinzas hurgó en sus profundidades y extrajo una mosca igual, exactamente igual con la que pescaba. De color verde oscuro, con dos alitas y un hacle gris muy negro. Todavía guardo en una de mis cajas aquella rodani que me regaló aquel viejo pescador, nunca la he usado y no creo que a estas alturas la vaya a utilizar. La guardo por que aquel día del mes de abril de hace muchos años estoy convencido de que cambio muchas cosas en mi vida.

Todavía me pregunto, ¿qué es lo que hubiera pasado si aquel día no tengo ese encuentro con el viejo pescador?

No tengo respuesta, pero sé que a partir de aquel instante, me propuse aprender a pescar como él. Hoy es el día en que todavía estoy intentándolo y así seguiré hasta el final de mis días, mientras el que Está Arriba me lo permita.






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